Los gastos que una pyme española debe soportar en su cadena de almacenaje y distribución son superiores a la de los países de su entorno.

“España tiene los costes más altos en esta materia, representando un 10,7 % sobre el total de las ventas, mientras que en la media de los países europeos el índice se sitúa en torno al 8%” Así lo afirman desde el Itene –Instituto tecnológico de Embalaje, transporte y Logística-.

Según este mismo organismo las causas del problema hay que buscarlas en que “el tejido mayoritario son pymes y para las pymes los gastos logísticos siempre han sido un poco secundarios porque no lo ven como una línea directa de su negocio” find more. Esto en la práctica se traduce en una serie de gastos que podrían evitarse con una mejor planificación de la actividad. Hay horas extras que se hacen porque no se estructuran bien las horas de salida y entrada de mercancías; también se producen excesos de stocks o envíos a última hora con costes adicionales.

En opinión de Pablo Zubía, “las pymes no ven que invertir 10.000 euros en mejorar la gestión de su almacén les lleve a vender más. Sin embargo, sí que obtendrían más tiempo y el tiempo es dinero además de un funcionamiento más óptimo de las entradas y salidas”. También existe un componente tradicional a la hora de abordar la gestión logística en la pequeña empresa. “Hay empresas a las que hacemos auditorías logísticas que, como tienen una estructura familiar, son reacias a cambiar la manera de gestionar sus negocios”, indican desde el Itene.

Hasta aquí se exponen los síntomas del problema, pero ¿cuáles son sus remedios?

  • El primero es la planificación. Tener un responsable de logística que coordine todas las fases del ciclo de un producto, desde la producción al almacenaje y el transporte.
  • Luego, la tecnología también ayuda, mediante programas de gestión adaptados a las necesidades de cada empresa” añade Zubía. Esta permite introducir la trazabilidad en el producto para conocer en todo momento en que fase se encuentra, desde la producción en fábrica a su salida al cliente final.

Una solución para las pymes que no pueden asumir ambas soluciones puede pasar por la externalización de la gestión de los pedidos (externalizar el “stock”).

Una de las herramientas es el “dropshipment” utilizada por los minoristas para ahorrar costes de almacenamiento, que es un tipo de venta en la que la mercancía no pasa por el comercio sino que sale directamente del mayorista hacia el cliente al realizarse el pedido. Esto es similar a la labor que respecto al fabricante hace el distribuidor.

(Datos extraídos de la revista “El economista”. Miércoles 26/01/2011. Opiniones de Pablo Zubía, jefe del área logística del Itene